Sangría de cerveza
Mikel López Iturriaga
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Ingredientes

  • 400 g de cerezas
  • 200 g de moras
  • 3 cucharadas de miel
  • 100 ml de vodka (opcional)
  • 1,5 l de cerveza
  • Hielo (con moderación)

Descripción

La cosa va de dignificar la sangría, esa bebida con la que casi todos nos iniciamos en el mundo del alcohol (aunque fuera en dosis mínimas, que algo debía de llevar ese trozo de melocotón que te daban para chuperretear después de dar la tabarra durante dos horas) y que se ha convertido en néctar oficial de los guiris, con ingredientes desconocidos, cantidades ingentes de azúcar y precio de uranio empobrecido. 

El primer consejo para que la sangría sea una bebida digna es más o menos el de siempre: usa unos ingredientes dignos. ¿Vino de tetrabrick? NO. Tampoco hace falta que le pongas un Pingus, pero es importante que el caldo sea mínimamente decente. ¿Las peras blandurrias y el melocotón de megaoferta que lleva una semana al sol? TAMPOCO. ¿Meterle todos los culos que quedan en el mueble bar de la casa de la abuela Luisa en la Manga del Mar Menor? TÚ VERÁS. Aunque a mí me da resaca solo de escribirlo. 

Por lo demás, es importante darle su tiempo al vino (o la bebida que sea) para que se empape bien del sabor de la fruta, y al revés. Si no se dispone de una hora y media o dos, se puede usar almíbar en lugar de azúcar y darle unos meneíllos a la mezcla de fruta y vino para acelerar el proceso. Ah, y si usas frutas muy maduras y las pones en trozos muy pequeños al final vas a comer papilla con vino, así que usa el sentido común y respeta las texturas. En cuanto a pelarlas o no, menos el limón y la naranja —cuyas cortezas tienen aceites aromáticos que dan enjundia a la bebida— y la manzana y la nectarina, que le pueden dar un punto crujiente interesante, el resto de los pellejos es mejor desecharlos. 

Preparación

  1. Triturar las moras con 100 ml de vodka (si no se quiere añadir otro alcohol, un poco de agua también sirve) y la miel. Pasar por un chino o un colador metálico de malla fina. Macerar en una jarra las cerezas deshuesadas en el zumo resultante durante un par de horas en un lugar fresco.
  2. Para servir, poner unos cubitos de hielo sobre la fruta, la cerveza fría y darle unas vueltas (con suavidad, para que no desaparezca la burbuja) antes de servir.

Anotaciones

Si se sustituye la cerveza por un par de botellas de vino blanco espumoso saldrá una sangría de sabor más delicado pero con más poder chuzante.

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